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2009-09-08
 

El Patrimonio Cultural Inmaterial: espejo de nuestra identidad

 
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<div class="ExternalClassBB855659DC9544E0A520FD4BE5594708">El sociólogo Enrique Sánchez, asesor del Ministerio de Cultura en el tema de Patrimonio Cultural Inmaterial, explica por qué no existen manifestaciones culturales prístinas; cómo el patrimonio inmaterial se puede convertir en material y cuáles son las prioridades de la política de la política que protege este Patrimonio. <br /></div>

¿Qué se entiende por Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI)?

El PCI son aquellas manifestaciones, expresiones, conocimientos y prácticas que le dan a una comunidad y a un grupo humano un sentido de identidad, pertenencia y continuidad histórica. Estas manifestaciones se suelen transmitir de generación en generación.

¿Por qué inmaterial?

Se habla de patrimonio inmaterial por el peso del conocimiento y los elementos simbólicos y  significativos de las manifestaciones culturales. La lengua, la religión y la tradición oral son los mejores ejemplos de este patrimonio. La división entre lo inmaterial y lo material es un poco arbitraria y tiene un fin práctico. Por ejemplo, en la gastronomía, el conocimiento que existe sobre los ingredientes, la receta y forma de preparación de un alimento tradicional, que da identidad a un grupo (el ajiaco bogotano, el tamal de pipián del Cauca, la lechona tolimense; la sopa de locro nariñense) se consideran un patrimonio inmaterial. Pero es impensable este patrimonio sin su referente material, el que nos comemos.  

¿Cómo se transmite este patrimonio?

El patrimonio cultural inmaterial es, por su naturaleza, un hecho comunicativo. Se transmite inconscientemente y también se enseña. Esta transmisión se hace generalmente de una generación a otra; de ancianos a adultos y de éstos a jóvenes y niños; o de maestros a aprendices. Pero existen otras formas, complejas, de transmisión del patrimonio cultural que se derivan del conjunto de la cultura; por ejemplo, en los juegos infantiles, los adultos no les enseñan a los niños a jugar bolas de cristal o  trompo. Lo importante es entender que estos mecanismos de transmisión y enseñanza constituyen  el eje principal  de la política cultural sobre este patrimonio. Si se rompen estos vínculos de comunicación las manifestaciones corren el riesgo de desparecer o mejor, de ser expresiones vivas del patrimonio.

El PCI  es dinámico y cambiante, se transforma constantemente. Entonces ¿cómo hacer para que no cambie su esencia y sea protegido correctamente?

El PCI tiene tres efectos fundamentales que son: identidad con una comunidad o grupo, pertenencia a un lugar y un sentimiento de continuidad histórica. De allí la importancia de las tradiciones culturales. Pero este patrimonio hace parte de la vida de las personas y se recrea en el tiempo. Por eso es cambiante. En otras palabras, el  PCI tiene un núcleo, un corazón que se conserva en las tradiciones, pero que también tiene cambios y transformaciones. La música vallenata incorporó el acordeón, un instrumento europeo, y se enriqueció musicalmente. Hay también una influencia innegable de otras expresiones musicales. Lo importante es que se mantienen los aires propios de esta música y que hay una real apropiación social de la misma, que ha hecho que las personas de la Costa, y hoy en día todos los colombianos, valoremos el vallenato como un elemento de expresión de la identidad nacional. Toda manifestación cultural admite cambios, pero hasta cierto nivel. La sopa de ajiaco, que es de papa, incorporó las alcaparras y admite –de acuerdo a quien cocine– variaciones, pero no se puede hacer un ajiaco de yuca; eso sería otra cosa. No estoy negando con esto la existencia de procesos de desvalorización de las manifestaciones culturales.


¿Quien determina la autenticidad de una manifestación de PCI?
La autenticidad no es otra cosa que la legitimidad que le da a una manifestación el grupo que la recrea, mantiene y se identifica con ella. Es importante señalar aquí que existen algunos prejuicios asociados a la autenticidad. Uno muy común es el de pensar que sólo lo autóctono, lo propio es legítimo y descalifica las innovaciones y préstamos culturales. Y la cultura esta llena de intercambios, influencias y préstamos de muchos otros ámbitos culturales. Lo prístino, en la cultura, es un hecho raro. Nuestra lengua mayoritaria, el castellano de origen románico y escritura de origen árabe, cada día incorpora expresiones del inglés y otros idiomas. La fusión en la música está de moda. Las personas incorporan valores religiosos del hinduismo y el budismo. Otro prejuicio es el que dice que sólo lo antiguo es patrimonio cultural.  


¿Quien es el titular del PCI?
Lo importante del PCI es que es de carácter colectivo. Nadie a título personal o con fines privados se puede adueñar de este patrimonio. Nadie es dueño del castellano, de la religión cristiana, ni nadie es dueño de la bandeja paisa, del juego del tejo o del Carnaval de Barranquilla. Obviamente, a partir de este patrimonio común surgen numerosas iniciativas privadas: hay quien fabrica y vende las máscaras del Carnaval, quien vende bandeja paisa o alquila una cancha de tejo o da lecciones de castellano. En la actualidad, a nivel mundial y también en el país se está trabajando en la adopción de un régimen especial que proteja este patrimonio cultural, de carácter colectivo, frente a los abusos y frente a la ‘piratería cultural’.

¿Que busca la política de salvaguardia del  PCI?
La política es un desarrollo particular de la Convención de la Unesco de 2003,  la Ley General de Cultura y el Plan Decenal de Cultura. La salvaguardia  se ha definido como un acuerdo social que se hace entre los diferentes actores sociales, públicos, comunitarios, privados, que tiene interés en la manifestación y la adopción de un plan de acción o de trabajo, que busca garantizar la existencia, el conocimiento, puesta en valor, recuperación, transmisión y divulgación de este patrimonio. La política da prioridad a las lenguas, la tradición oral, las expresiones artísticas, la gastronomía tradicional y a las manifestaciones que se encuentran amenazadas o en riesgo de desaparecer.  

¿Qué beneficios tendría para la comunidad que una de sus manifestaciones sean declaradas como Patrimonio Cultural Inmaterial?

El mecanismo previsto en las normas es la de incluir las manifestaciones en una Lista Representativa Nacional. Esta lista se ha concebido en niveles municipal, distrital, departamental y nacional. Para ser incluida en la Lista, en cualquiera de sus niveles, la manifestación debe estar acompañada por un Plan Especial de Salvaguardia, que hemos dicho que es un acuerdo social entre los interesados para garantizar su supervivencia y viabilidad.  Incluir las manifestaciones más relevantes en la Lista Representativa hace visible este patrimonio, facilita su valoración en el conjunto de la sociedad, y lo hace acreedor de un conjunto de acciones y medidas contenidas en el Plan Especial de Salvaguardia, en el cual está comprometida la voluntad y la acción del Estado. Este mecanismo es voluntario. No sobra advertir que estos planes de salvaguardia deben ser aprobados por los Consejos de Patrimonio.

¿Una manera específica de construir que tenga una comunidad se podría considerar como un PCI?

Las técnicas constructivas asociadas al hábitat hacen parte del patrimonio cultural inmaterial, como lo son las construcciones tradicionales en madera, bahareque o en tapia pisada. Pero al hablar de PCI asociado al hábitat, lo más importante es la trama simbólica asociada a la vivienda y los espacios peri-domésticos. Por ejemplo, una maloca amazónica es como un libro, cada elemento tiene un significado y hace parte de una narrativa cultural. Los espacios domésticos son también el lugar de lo femenino.  Los rituales asociados a la construcción, como el ‘cierre de tejado’; el habla de los trabajadores de la construcción; la organización tradicional para el trabajo en la construcción, todos estos son elementos del PCI.  La masonería, no olvidemos,  es una tradición religiosa y social asociada al oficio de la construcción.

¿Cuál es la metodología del PIRS (Proceso de identificación y Recomendaciones para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial)?


El PIRS es una herramienta muy útil, pero debe adecuarse a las nuevas exigencias de la Política y de las normas. Se está trabajando actualmente en el proceso de elaboración de un instructivo para la realización de los planes especiales de salvaguardia, lo que incluye herramientas de inventario.

Lo importante es que el Plan, con sus inventarios, los hace la misma comunidad interesada. Esto no excluye el apoyo de centros académicos o de investigación.

Las manifestaciones que son válidas en ciertas comunidades y que atentan contra los derechos de la mujer o de los animales, ¿se podrían incluir en la lista representativa del PCI?

Muchas manifestaciones tienen esas características. La política excluye incorporar a la lista del nivel nacional las manifestaciones que atenten contra los Derechos Humanos,  la convivencia y el medio ambiente, y las manifestaciones que fomenten la crueldad, o que pongan en riesgo la vida de las personas o de los animales.

Con el fenómeno de la globalización actual, ¿el Patrimonio Cultural Inmaterial se reafirma o desaparece?


Hay un proceso de homogeneización cultural fruto de la globalización y pérdidas culturales preocupantes;  pero también hay procesos de reafirmación cultural, y hay expresiones transnacionales que se convierten en elementos identitarios. Por ejemplo,  la cultura del hip hop, como cultura urbana que genera expresiones propias de música, danza y pintura mural (el graffiti).   

Entrevista realizada por: Paula Almonacid Márquez
y Marcela Jaramillo Contreras.

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