Bogotá, 14 de julio de 2026. La viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Saia Vergara Jaime, y la directora de Patrimonio y Memoria, Mónica Orduña Monsalve, entregaron a las mujeres de Mafapo el libro Las deudas de la memoria: objetos, lugares y prácticas de patrimonio cultural en la historia de Mafapo, en un acto celebrado en la Estación de la Sabana de Bogotá. La publicación identifica, clasifica y valora el acervo material e inmaterial que este colectivo ha construido en 17 años de búsqueda de verdad y justicia.
Es el resultado de los proyectos la Estrategia de Cultura de Paz y Memoria de la Dirección de Patrimonio y Memoria, que desde 2025 desarrolló un proceso de investigación en conjunto con las integrantes de Mafapo: Jaqueline Castillo, Blanca Monroy, Doris Tejada, Gloria Peláez, Idalí Garcera, Ana Páez y Carmenza Gómez. A lo largo de talleres realizados en la Estación de la Sabana, el equipo técnico del Ministerio acompañó a las mujeres en la identificación de sus objetos más significativos —las botas intervenidas, los textiles bordados, los murales—, sus prácticas de resistencia —plantones, peregrinaciones, performances— y los lugares que han marcado su historia colectiva desde 2008.
La publicación aplica una metodología de valoración desde el patrimonio cultural construida con las propias mujeres, que pondera cada elemento según su importancia social, su riesgo o vulnerabilidad, su potencial para la construcción de paz y su relevancia para la identidad del colectivo. Las botas de caucho intervenidas y los textiles del Costurero de la Memoria obtuvieron la mayor puntuación: son, en palabras de la señora Ana Páez, el símbolo que el colectivo quiere ver reconocido como patrimonio cultural de la nación.
La entrega marca un hito en el trabajo desarrollado por la Dirección de Patrimonio y Memoria pues por primera vez, el Estado aplica sus instrumentos de gestión patrimonial al acervo de un colectivo de víctimas del conflicto armado, reconociendo que sus objetos, prácticas y lugares no son solo testimonio del dolor, sino patrimonio vivo con capacidad de construir memoria colectiva.