Bojayá (Chocó), 16 de octubre de 2026 (@mincultura @vicepatrimonios). El Inmaculado Corazón Mutilado de María regresó a la comunidad de Bellavista Nuevo en Bojayá, después de un proceso de restauración acompañado por el Ministerio de Cultura.
La imagen, sobreviviente a la masacre de Bojayá del 2 de mayo de 2002, fue entregada el pasado 23 de septiembre a monseñor Wiston Mosquera Moreno de la Diócesis de Quibdó, propietaria de la obra, y al día siguiente regresó a Bellavista Nuevo. Allí fue recibida por la Parroquia San Pablo Apóstol, el Colectivo Mujeres Guayacán, el Comité 2 de Mayo y la congregación de Agustinas Misioneras.
Durante cerca de dos meses, un equipo de profesionales en conservación y restauración trabajó en la recuperación de la escultura, con el acompañamiento técnico del grupo de Patrimonio Mueble del Viceministerio de Patrimonios. La intervención se definió junto con la comunidad, a partir de los estudios realizados a la escultura y de los significados y valores que Bojayá le atribuye.
El propósito fue recuperar la apariencia que tenía la imagen antes del 2 de mayo de 2002, sin ocultar las huellas de lo ocurrido. Para establecer cómo intervenirla, el equipo reunió tres fuentes: los estudios técnicos, las fotografías de la época y los testimonios de quienes conocieron y veneraron la imagen.

La restauración de la imagen correspondió a criterios técnicos de profesionales en conservación y restauración, y la relación que mantiene la comunidad de Bellavista Nuevo con el Inmaculado Corazón de María. Crédito: Santiago Marín / Mincultura.
Una de las decisiones más importantes de ese proceso fue no reponer las manos de la imagen. Su ausencia constituye una evidencia de lo ocurrido y hace parte de lo que la escultura significa hoy: es una imagen mutilada que guarda la memoria de la violencia y de sus víctimas. Esta decisión también responde al criterio aplicado al Cristo Mutilado de Bojayá, con el que el Inmaculado Corazón Mutilado de María forma un conjunto. Ambas imágenes fueron declaradas Bienes de Interés Cultural del ámbito nacional y hacen parte de la memoria patrimonial y colectiva de Bojayá y Colombia.
El regreso de las imágenes estuvo acompañado de nuevas condiciones para su conservación y contemplación. Ahora, tanto el Inmaculado Corazón Mutilado de María como el Cristo Mutilado de Bojayá, se encuentran protegidos en unidades de exhibición y almacenamiento que permiten mantenerlos disponibles para la comunidad. Además, se instalaron dispositivos museográficos que cuentan su historia y el proceso de declaratoria.

El Inmaculado Corazón de María se mantendrá sin manos como evidencia de la masacre que vivió Bojayá en 2002.