Bogotá, 15 de octubre de 2026 (@mincultura). En su primera visita a esta cartera, realizada en el Claustro de Santa Clara, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, anunció el regreso a la denominación de Ministerio de Cultura y Patrimonio, y presentó lo que llamó una “contrarrevolución cultural”, orientada a fortalecer la identidad colombiana y proteger el patrimonio.
Además, hizo una serie de anuncios relacionados con la ruta establecida para el sector Cultura en la Patria Milagro, entre los que se destacan:
“Las transformaciones de Colombia no pueden limitarse a los asuntos de seguridad, economía, comercio, infraestructura y demás. Esa transformación también tiene una dimensión cultural, y creo que es un tema transversal a todos los problemas del país”.
“No vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara. Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos”.
“La cultura colombiana es resultado de siglos de historia, del encuentro entre la herencia ibérica, indígena y africana, que contribuyeron a la formación de la identidad cultural”.
“Este debe ser un ministerio enfocado en su labor misional, no en politiquería, ni que aquí esto se convierta en un foco de favores o de corrupción”.

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, anunció durante su visita al Claustro de Santa Clara que la entidad volverá a denominarse Ministerio de Cultura y Patrimonio, con el propósito de fortalecer la conservación, restauración, protección y transmisión de la herencia cultural de la nación.
Lea el discurso completo del presidente De La Espriella aquí:
“Un saludo especial a los funcionarios y a las entidades adscritas del Ministerio de Cultura; a la directora general de la Biblioteca Nacional de Colombia; al director de Poblaciones, Héctor Enrique Durango; a los directores de las distintas dependencias y a los jefes de las oficinas asesoras del Ministerio.
Este ministerio tiene que volver a ser lo mejor, y sé que en manos de ustedes lo será. Por eso, quiero empezar diciéndoles esto: debe volver al nombre que le corresponde. Este ministerio se debe volver a llamar Ministerio de Cultura y Patrimonio. Esta cartera tendrá una denominación clara: Ministerio de Cultura y Patrimonio.
La palabra cultura, entendida en toda su amplitud, tiene manifestaciones artísticas, históricas, intelectuales, materiales e inmateriales. En el régimen anterior se fragmentó conceptualmente la cultura con el argumento, que es absolutamente falso, de que así se reconocía la diversidad. El Estado tiene la responsabilidad de conservar, restaurar, proteger y transmitir la herencia cultural de la nación. La cultura no puede seguir utilizándose como instrumento de la ideología. Las instituciones culturales del Estado pertenecen a todos los ciudadanos. No pueden ser utilizadas, como ocurrió en el régimen anterior, para exponer una doctrina política o una interpretación ideológica de la historia. Y, eso, por supuesto, lo vamos a corregir en este día.
Se acabó la perversidad de convertir la cultura en un mecanismo de adoctrinamiento, sobre todo de niños y adolescentes. La función del Estado debe garantizar la libertad cultural, no fabricar una cultura oficial que le sirva al gobierno de turno.

“Las transformaciones de Colombia no pueden limitarse a los asuntos de seguridad, economía, comercio e infraestructura. Esa transformación también tiene una dimensión cultural”, afirmó el presidente Abelardo de la Espriella al presentar los lineamientos de su política cultural.
La batalla cultural
Otro punto importante: la batalla cultural. Las transformaciones de Colombia no pueden limitarse a los asuntos de seguridad, economía, comercio, infraestructura y demás. Esa transformación también tiene una dimensión cultural, y creo que es un tema transversal a todos los problemas del país. La extrema izquierda lleva décadas permeando todos los ámbitos de la sociedad, particularmente los ámbitos culturales y académicos.
La patria milagro, queridos amigos, tiene el deber de enfrentar sin matices esa perversidad, exaltando los principios que valora la sociedad colombiana, que nos enseñaron nuestros abuelos, y la interpretación correcta de los hechos de la historia. No una interpretación acomodada y permeada por una ideología.

Durante el encuentro dio instrucciones a la ministra de Cultura, Paola Holguín, para que desaparezcan de los lugares públicos las representaciones que calificó como “apología del terrorismo”.
La cultura tiene una enorme capacidad para modelar la sociedad
Y es por eso que el Estado tiene el deber moral y político de impedir que los espacios culturales sean captados por el social-comunismo, enemigo de los valores fundamentales sobre los cuales se erigió Colombia. Desde aquí va a empezar la contrarrevolución cultural, con un equipo como ustedes.
Vamos a emprender una lucha abierta, decidida y patriótica contra el wokismo, que no es más que una corriente ideológica que apunta a transformar los fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente( los valores, la tradición familiar, la identidad nacional y la libertad individual), para imponer en reemplazo un modelo absurdo que han querido imponer en Colombia: el modelo de colectivos, denominaciones y grupos concentrados en la promoción del relativismo moral.
El wokismo desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, falsifica la historia, reduciéndola a una sucesión de luchas entre opresores y oprimidos. Esta corriente liberticida impone, a través de la violencia física y verbal, sus postulados en la educación, el lenguaje inclusivo y, como se ha dicho, en la cultura.
El Gobierno asume una lucha abierta y total contra el wokismo. No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga. Quien está en el Gobierno del tigre debe tener los mismos principios y valores. Si no es así, debe dar paso al costado.
El wokismo es uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana. El wokismo ha trasladado la ideología de género y las lecturas identitarias a campos como la educación, la cultura y múltiples ámbitos de la vida social. El Gobierno considera especialmente grave la influencia del wokismo sobre las nuevas generaciones. Ninguna entidad de la rama ejecutiva participará, de ninguna manera, en actividades donde se haga ese tipo de promociones. Se fortalecerá toda iniciativa que pretenda enfrentar esa corriente, un cáncer para la sociedad colombiana.
Rechazo a la apología del terrorismo
No vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara. Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos. No lo voy a aceptar y eso es precisamente lo que hemos venido a enfrentar. No acepto la apología del terrorismo. En este Gobierno se acabó.
Aquí defendemos la legalidad, la libertad, la institucionalidad y la democracia. Y, si uno defiende esos postulados fundamentales, no puede, bajo ninguna circunstancia, permitir la apología del terrorismo. Así que, señora ministra, proceda de conformidad, como corresponde. Para eso nos eligió el pueblo colombiano.

El presidente Abelardo de la Espriella hizo un llamado a recuperar el papel del Ministerio de Cultura en la protección del patrimonio religioso, incluidos los templos, conventos, archivos eclesiásticos, el arte sacro y las manifestaciones de religiosidad, como parte de la memoria histórica nacional.
Recuperación del orgullo por la cultura colombiana
La cultura colombiana es resultado de siglos de historia, del encuentro entre la herencia ibérica, indígena y africana, que contribuyeron a la formación de la identidad cultural. Esa historia es uno de los mayores tesoros de nuestro país y hay que protegerla.
Vamos a hacer que nuestro pueblo y nuestra gente, es decir, nuestros funcionarios y todos los colombianos, se vuelvan a sentir orgullosos de nuestra cultura. Y este punto me resulta importante, sobre todo al estar en este maravilloso claustro. Se los voy a invadir de vez en cuando porque está muy bonito, pero, sobre todo, por lo que hacen. Así que a mí me tendrán muy seguido por aquí, señora ministra.

El mandatario destacó la responsabilidad de las instituciones culturales de garantizar la libertad cultural y servir a todos los ciudadanos. “La cultura no puede seguir utilizándose como instrumento de la ideología”, afirmó durante su intervención en el Claustro de Santa Clara.
Protección del patrimonio religioso
La protección del patrimonio religioso no debe ser vista como un asunto confesional, sino como parte de la memoria nacional. Las iglesias, conventos, el arte sacro, los archivos eclesiásticos, la música religiosa y las mismas manifestaciones de religiosidad, como las procesiones, por ejemplo, son parte fundamental de la cultura nacional. Son bienes históricos y artísticos sin los que es imposible comprender la historia del país, razón por la que deben ser conservados con especial atención y celo, señora ministra.

El presidente Abelardo de la Espriella reconoció la labor de los funcionarios y equipos técnicos del Ministerio de Cultura y pidió concentrar los esfuerzos institucionales en su misión fundamental. “Este ministerio tiene que volver a ser lo mejor, y sé que en manos de ustedes lo será”, expresó.
Lineamientos para el Ministerio de Cultura
Y este debe ser un ministerio enfocado en su labor misional, no en politiquería, ni que aquí esto se convierta en un foco de favores o de corrupción. Yo vine a cambiar la política para siempre. Aquí empieza la contrarrevolución cultural que necesita Colombia para que retornemos a esos valores y principios fundacionales.
El trabajo que ustedes hacen aquí es fundamental y determinante, y estoy seguro de que, con la ayuda de Dios, entre todos vamos a construir esa patria del milagro que se merecen nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Hoy más que nunca, firmes con la cultura y firmes con la patria”.