Llueve en la isla de San Andrés y las ráfagas de viento tumban y revuelven los cabellos de los desprevenidos turistas. Pero a Harold Tenorio, originario de Tumaco, Nariño, le parece que allí la lluvia se siente como una caricia. Dice que, a diferencia de su mar, ahí todo es color y emociones. De donde viene, el agua es misterio y enigma. El Caribe es azul y el Pacífico es verde.
Sin embargo, esa frontera cromática se fusionó el pasado 3 y 4 de diciembre de 2024. Con la ayuda de Harold como coordinador, por primera vez se unieron los mares en una sola melodía y cerca de 30 artistas isleños, tumaqueños y cartageneros se encontraron para realizar la co-producción Ritmo y Marea apoyados por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Esto ocurrió en el marco del Foro CILAC 2024, organizado por el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación.
El lunes 2 de diciembre se encontraron por primera vez. El Calipso (San Andrés), la décima cimarrona (Tumaco), la cumbia (Cartagena) y otros sonidos se encontraron en una tarde lluviosa. Creole Group, San Andrés Dreams, Johny Ky, Telmo el Decimero 4.4, Ángela Celis, Plu con Pla, Raíces Colombianas y más artistas reunidos para contar una historia. ¿Pero cómo? “Después de contarles de qué se trataba, todo empezó a fluir de manera espontánea. Era bonito explorarnos, observarnos y escucharnos. Siempre pasaba que los músicos se pegaban a la pieza de los otros, como un ensamble", recuerda Tenorio. “La tradición oral era el hilo de la historia, tanto las cantoras como las narradoras contaban historias de cada costa".
Pero el encuentro supuso retos y preguntas. Kevin, el baterista de Plu con Pla, quería conocer los instrumentos de los mayores de San Andrés. Juanito Reid Stephens, de San Andrés Dreams, y Tuigy Mercado, de Raíces colombianas, estaban impresionados con el sonido de la marimba. “Era como escuchar las olas del mar", recuerda la maestra de baile cartagenera.
No es la primera vez que Harold Tenorio atraviesa fronteras. Nació en Tumaco, Nariño, en una familia de artistas: la Fundación Casa Tumac. Desde los siete años se involucró en los procesos artísticos de su comunidad tocando el bombo, al punto que lideró el grupo de danza de su escuela.
Esta experiencia lo catapultó a una beca de estudios en Bogotá, en la Universidad de los Andes, pero por poco estuvo a punto de alterar su destino. Su vínculo definitivo con la cultura lo encontró gracias al maestro Rafael Palacios Callejas de Sankofa. Él y su hermana, Fernanda Tenorio, –o la Fercha– hoy vocalista de la agrupación Plu con Pla, empezaron a viajar por el mundo y a fusionar fronteras musicales.
Pero no sería consciente de esto hasta mucho después. En 2009 se fue a estudiar etnomusicología en París. Pocos años después, permaneció un tiempo en Burkina Faso. Regresó a su casa en Tumaco con maletas sin ropa: estaban atestadas de instrumentos musicales africanos. Un camelengoni, un yembe, un balafón, que explica que es una especie de marimba, y más. En esa exploración musical, surgió Plu con Pla en 2016. Hoy es considerada una de las bandas más reconocidas en la región.
Con esta trayectoria, llegó Harold Tenorio a Ritmo y Marea. “No conocía a la mayoría. Estamos hablando de maestros que llevan muchos años salvaguardando sus tradiciones y allá la gente es exigente con mantener sus prácticas sin tener tantas influencias de afuera. Me pareció muy especial que me aceptaran y que las reacciones hayan sido siempre buenas", señala. Sobre esta co-producción y su trayectoria, hablamos en San Andrés con Tenorio.

Foto de Leo Queen.
Minculturas: ¿Cuál era la historia de Ritmo y Marea?
Harold Tenorio (H.T.): Partiendo de la intención de conectar los tres espacios, en lo musical buscamos letras o canciones que hablaran de la vida en relación con el océano. Por ejemplo, había una canción nostálgica que habla de cómo se siente una cantora en el Pacífico y su deseo de morir allí. De San Andrés teníamos esta parte de la fascinación por vivir en esta isla, de saber que siempre quieren volver allí, de atardeceres, colores, océano. En la costa atlántica, se habló más de esa 'Colombia tierra querida' y de Cartagena.
Minculturas: ¿Qué relatos se contaron?
H.T.: En cuanto a la narración oral, teníamos las historias de Anansi, relatos que sobreviven en la diáspora africana en todo el mundo. El narrador de Tumaco nos contaba también de la fuerza que es vivir en el Pacífico, de integrar esos espacios. Luego pusimos fragmentos de lo artístico de cada costa y al final quisimos hacer posible esa metáfora del encuentro tocando juntos en una sola pieza la música de San Andrés. Se trató de una composición de un momento artístico que combinó los océanos tanto en lo natural, en el entorno, pero también en lo cultural. Pensar en cómo podríamos de alguna manera combinar estos elementos de la música de nuestras vivencias y relacionarnos con cómo nos sentimos en estos lugares y espacios naturales.
Minculturas: ¿Qué ritmos podríamos decir que sonaron?
H.T.: De Plu con Pla trajimos al marimbero John Jairo Cortés, a nuestra cantante María Fernanda Tenorio. Aquí también encontramos una cantante maravillosa, Angela, que canta en creole. Invitamos a una narradora de aquí de San Andrés, que nos está contando los cuentos de Anansi, de la araña, en creole. Tenemos músicos de bandolina, músicos de ese instrumento tan bonito de aquí, el tinaco, que es como una especie de bajo, las voces de San Andrés, tenemos un cuentero Telmo el decímetro 4.4 de Tumaco entonces es una pieza que combina tanto la danza la música la tradición oral y otros elementos artísticos.
Minculturas: ¿Qué implicó el reto de dirigir esta co-creación?
H.T.: Aquí nos encontramos con maestros mayores y con personas que están desde hace mucho tiempo en la escena. Entonces decir que los dirigimos, no. Nosotros no les enseñamos nada a estas personas, estas personas trajeron los elementos con los que trabajan a diario y lo que hicimos fue entre todo un laboratorio para componer esa idea de sentirnos juntos con nuestra música con nuestras expresiones artísticas en el mismo tablado.
Minculturas: Los diálogos con otras tradiciones son claves. Pero antes de esto, ¿cómo encuentra un artista su propia voz? Usted nació en una casa de artistas.
H.T.: Sí, mis recuerdos iniciales en la música y en la danza fueron a través de mis padres. Mi mamá y mi papá siempre han sido gestores culturales, eran bailarines de Tumaco desde que yo me acuerdo. Estaba a cargo de dirigir una agrupación en Tumaco. Yo siempre estaba por los laditos y quería ser como él. Empecé a tocar el bombo. Pero después ya empecé también a hacer la parte de la danza. Mis primos y hermanos todos se dedican a la música y la danza. Así que empezamos un grupo familiar, uno de los primeros grupos infantiles que hubo en Tumaco. Yo empecé a los siete a los 7 años más o menos.
Minculturas: ¿Y en qué momento decide que la danza y la música son su camino? Estudió Antropología en la Universidad de los Andes gracias a una beca.
H.T.: Sí, pero yo empecé inscrito en Ingeniería Industrial (risas), pero empecé a perder el semestre tras semestre. Y ya me iban a quitar la beca entonces decidí volver a la cultura y me pasé a antropología. Ahí entré al grupo de danzas y tuve la oportunidad de conocer al maestro Rafael Palacios Callejas de la Corporación Cultural Afrocolombiana Sankofa. Él nos invitó a mí y a mi hermana a su compañía y tuvimos la oportunidad de estar viajando por el mundo con él.

Minculturas: Así fue como llegó a África…
H.T.: El maestro nos invitaba a esa conexión con la diáspora africana en el mundo y nos invitaba a al pensamiento de una danza que hablara del presente de la actualidad de la Comunidad Negra. Ese proceso me llevó a África. Allá me cambió la vida porque pues ya conocer siempre fue un sueño desde siempre llegar a África. Poder escuchar las músicas, las historias, poder ver sus formas de vida.
Minculturas: ¿Qué es lo que más recuerda de ese diálogo con las raíces de la tradición afro?
H.T.: Me acuerdo de que reíamos sin entender el idioma. Yo no entendía lo que hablaba, ellos tampoco a mí, pero nos reíamos y sabíamos de qué nos estábamos riendo. Nos llevaban a las reuniones de su familia y veíamos que esas reuniones eran como si fueran mi mamá y mis tías. También me sorprendían las largas jornadas de trabajo que dedicaban a las prácticas artísticas. Eran prácticamente de las ocho de la mañana hasta las once de la noche. Me sorprendió mucho la forma y el rigor del trabajo de los artistas.
Minculturas: Esa experiencia le hizo reconocerse más como afrocolombiano, lo ató más a sus raíces.
H.T.: Yo me doy cuenta de eso ahora. En ese momento solo estaba participando y como que sentía que había un cariño y una cosa muy especial allí. Yo veía los que tocaban N'goni, Yembe y me enamoraba de eso. Yo ahora me doy cuenta de que ese deseo de hacer música ha sido una constante, pero antes no sabía. Cuando volví a Tumaco, con todos los instrumentos, empezamos a tocarlos con mi familia. Y ahí empezó Plu con Pla. Ahora verme en el escenario y ver cuánto lo disfruto y digo: yo siempre estuve en esto y no sabía que era tan poderoso.
Minculturas: Desde Plu con Pla vemos esta fusión de saberes. ¿Cómo ha sido llevar todas estas sonoridades a su tierra y propiciar los intercambios culturales?
H.T.: Esos sonidos que podemos reconocer en distintos espacios en África se conectan bien en Tumaco. Le metemos un poquito de reggae, de rap a la cosa y hemos ido logrando encontrar un sonido para la banda. También con nuestras letras y unos mensajes y una forma de decir las cosas que es propia de los tumaqueños. Esto es continuar ese trabajo de lucha social que han tenido mis padres como líderes en esta comunidad que han estado siempre pendientes de que tengamos mejores derechos en Tumaco como población negra.
Minculturas: Cuénteme de ese mensaje detrás de la música, que también se puede ver en Ritmo y Marea.
H.T.: Mis narrativas siempre están orientadas a pensarnos como comunidad tanto en el disfrute de nuestra vida, pero también en reivindicar lo que hacemos, en buscar la transformación de nuestra realidad. Contar las historias que nos han contado, llevar los mensajes a la juventud, en reclamarle a la sociedad, la presencia y la invisibilización de nuestra gente.
Minculturas: Ahora que lo menciona, ¿cuál es la historia que no se ha contado de Tumaco?
H.T.: Pues que nosotros somos un pueblo que huyó, que se emancipó del dominio del sistema esclavista. Huimos para construir nuestro espacio, nuestro territorio libre y allá nos alcanzó la sociedad y el sistema y nos han vuelto a dominar de alguna manera. Nos han impuesto la guerra, la explotación de los recursos de nuestro territorio, pero también de nosotros como seres humanos.
Minculturas: ¿Y cuál es su conexión con los saberes raizales?
H.T.: Desde la primera vez que pisé San Andrés, he vivido enamorado de esta tierra. Yo adoro Tumaco, pero si tuviera que ir a otro lugar en el mundo sería esta isla. Cuando vengo, siento que estoy en el vientre de mi mama, siento que pertenezco allá.