Bogotá, D. C., julio de 2026. El pasado 16 de julio nos reunimos con funcionarios, contratistas, profesores, investigadores, amigos y ciudadanía en nuestra sede Yerbabuena para celebrar la entrega oficial de la Casa Marroquín Osorio: un hito que marca la reapertura de este bien patrimonial y el inicio de una nueva etapa como espacio para el encuentro, la memoria y la cultura.
Durante la jornada recorrimos el inmueble y sus alrededores para conocer las salas del futuro Museo de Yerbabuena. Además, pudimos acercarnos a las obras y objetos de los siglos XIX y XX que harán parte de la casa, entre los que se encuentra una pintura al óleo de Ricardo Gómez Campuzano de la Hacienda Yerbabuena, un bolso tejido con hoja de palma de 1970 y un sofá tapizado de rayas de 1810.
“En estos cuatro años, bajo la premisa de seguir abriendo el Instituto a la ciudadanía colombiana, independientemente del lugar geográfico en el que se encuentre, de su abolengo o de su proveniencia, el Instituto hizo un trabajo a conciencia por someterse a la escucha”, dijo durante el acto Daniella Sánchez Russo, directora del ICC.
Esa voluntad de escuchar se tradujo en una forma concreta de hacer institución. En ese marco, Carolina Hernández, subdirectora administrativa y financiera; Juan Manuel Espinosa, subdirector académico, y Norma Donato, decana de la Facultad Seminario Andrés Bello, compartieron los principales logros del cuatrienio, entre ellos la documentación de 15 lenguas indígenas, la internacionalización del español de Colombia, la ampliación del acceso a la formación y el fortalecimiento de la investigación, la edición y la preservación del patrimonio lingüístico y cultural de país.
En este encuentro estuvo presente Elio Miraña, miembro del pueblo Miraña de la Amazonía colombiana y documentador de la misma lengua, quien compartió algunas experiencias de su trabajo con la comunidad: “Cuando uno nace escuchando una lengua, muchas veces piensa que esas palabras siempre estarán allí. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendemos que nuestros mayores envejecen. Por eso, documentar una lengua va mucho más allá de grabar audios o escribir palabras: es registrar historias, cantos, formas de comprender la naturaleza, conocimiento sobre el territorio y maneras de relacionarnos con nuestra cultura”.
La jornada concluyó con la presentación musical de Las Áñez, quienes ofrecieron un cierre íntimo y emotivo a este testimonio de gratitud.
Esta jornada nos permitió reconocer y compartir lo recorrido en estos años y agradecer a quienes lo hicieron posible: los equipos y áreas del Instituto Caro y Cuervo, las comunidades de todo el país y el respaldo del Gobierno Nacional. Con este acto reafirmamos que las lenguas, el lenguaje y la cultura son esenciales para un país más democrático y plural.
Consulta el informe de gestión del cuatrienio aquí.
Revive la audiencia de rendición de cuentas en este enlace.