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“A Colombia la reconstruimos entre todos”

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Crónica de la Gran Velatón por las víctimas y damnificados del terremoto del 10 de agosto.

3-09-2026
Oración por Colombia

​​Una Oración por Colombia’ reunió a colombianos de diferentes credos y posiciones políticas alrededor de la solidaridad y la unidad en el país. Crédito: Andrés Piscov.

​Por: Juan David Amaya 

3 de septiembre de 2026. Bogotá, Colombia. Desde las cuatro de la tarde del viernes 28 de agosto, Bogotá vivió un silencio distinto. No era el silencio de una ciudad detenida, sino el de miles de personas que llegaban con una misma intención a la Plaza de Bolívar: encender una luz por quienes se fueron, y sostener con su fe a quienes hoy reconstruyen su vida.

Así inició la Gran Velatón ‘Oración por Colombia’, convocada por el Gobierno Nacional a través de la Capellanía de la Presidencia de la República, con el respaldo de la Conferencia Episcopal de Colombia, y encabezada por el presidente Abelardo de la Espriella y la primera dama Ana Lucía Pineda, en memoria de las víctimas y en acompañamiento a las familias damnificadas por el terremoto que sacudió al suroccidente del país el pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.

Los números detrás de esa noche explican por qué Colombia necesitaba, más que nunca, un lugar donde encontrarse. Según el reporte más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (con corte el 1 de septiembre de 2026), el sismo dejó 331 personas fallecidas, 4.519 heridas, 136 desaparecidas y 364 rescatadas, además de 466.606 personas y 290.252 familias afectadas en 16 departamentos y 497 municipios. Cerca de 201.000 viviendas resultaron averiadas y casi 38.000 quedaron completamente destruidas; centros de salud, escuelas, acueductos, vías y puentes también resultaron afectados. 

Frente a cifras así, la Plaza de Bolívar se convirtió, esa tarde, en el corazón de un país que decidió responder con unidad.

El llamado que convocó a un país

“A Colombia la reconstruimos entre todos” fue el lema que acompañó cada anuncio y cada palabra pronunciada esa noche. Desde las 11:00 de la mañana, la Presidencia de la República había abierto un espacio para la recepción de donaciones: alimentos no perecederos, elementos de aseo para adultos mayores y artículos de primera necesidad para la niñez de las zonas afectadas. Antes de que comenzara la ceremonia, en la plaza ya se vivía la generosidad.

A las cuatro de la tarde, el grupo católico Fruto del Madero abrió el encuentro con el rezo de la Coronilla, en el que participó el público congregado. Entre quienes llegaron primero estaba Santiago Rojas, uno de los jóvenes que hizo fila desde temprano. “Mi motivación para venir a esta velatón por Colombia fue que representa unidad para las víctimas, que en este momento lo necesitan. Representa unión y representa un pueblo, tanto católico como cristiano, que se une en estos momentos para ayudar a una Colombia que amamos”, dijo.​


Oración por ColombiaLa ministra de Cultura, Paola Holguín, fue una de las primeras funcionarias públicas en acompañar este encuentro. Agradeció a todas las personas y organizaciones que lo hicieron posible. Crédito: Óscar Carrión. 


A su alrededor, la Plaza de Bolívar se fue llenando de rostros muy distintos… de manos levantadas, velas encendidas y cabezas inclinadas. Entre ellos apareció Claudia Barbosa, una mujer mayor que caminaba por el centro de Bogotá cuando se encontró con el bullicio de la convocatoria y decidió quedarse. Con la sencillez de quien no había planeado estar ahí, pero sintió que debía hacerlo, explicó que había llegado para “doblar rodilla por las víctimas y pedirle a Dios por un tiempo mejor para Colombia”. Su presencia, casi improvisada, resumió el espíritu de la jornada: una convocatoria que no distinguió credos, edades ni procedencias, y que encontró en cada transeúnte a un posible peregrino.


La música como lenguaje en común

A las 4:30 de la tarde, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, bajo la dirección adjunta de Juan Pablo Valencia-Heredia, tomó la tarima principal para ofrecer un concierto que preparó el ánimo de los asistentes. A las cinco en punto, la orquesta interpretó el Himno Nacional de Colombia, coreado por miles de voces. Le siguió un minuto de silencio, acompañado por una proyección audiovisual en memoria de quienes perdieron la vida, y una oración que dio inicio formal al encuentro.​

Oración por Colombia

Uno de los grandes aliados de la Gran Velatón por Colombia fue la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Crédito: Óscar Carrión.


La música continuó siendo el hilo conductor de la noche. La Banda Católica Estación Cero, bajo la dirección de Willy Díaz, y la agrupación de alabanza Somos Uno Worship alternaron en tarima para llevar consuelo a través de sus canciones. Más tarde, al ritmo de ‘Un solo corazón’, la agrupación Siam le recordó al país que “juntos somos uno en las buenas y en las malas”, un mensaje que confirmó lo que ya se respiraba en el ambiente: que ninguna tragedia se enfrenta en soledad cuando hay un pueblo dispuesto a caminar junto a los suyos.​

Oración por Colombia 

Carlos Montaño y Carolina Núñez, integrantes de Siam, pusieron a corear a los asistentes ‘Un solo corazón’, una canción compuesta con José Gaviria en honor a las víctimas del terremoto. Crédito: Óscar Carrión.

 

Entre quienes se dejaron llevar por ese llamado estuvo Andrés Mantilla, uno de los asistentes. “Como colombianos es necesario buscar una esperanza y una Nación libre. Estamos aquí porque hay un poder espiritual que ha traído a la gente a un despertar de conciencia y por nuestros hermanos afectados por el terremoto”, compartió. Julieth Ávila, otra de las personas que se concentró en la Plaza, añadió una reflexión sobre el valor de la unión en momentos difíciles: “Creo que cuando nos unimos por diferentes causas hacemos una gran diferencia. En momentos como los que estamos pasando es muy importante permanecer en oración… unidos”. Y sobre cómo ayudar, agregó: “Hay muchas maneras de aportar: una de ellas es estando acá. A través de donaciones, voluntariado o lugares para hacer acopio de alimentos o elementos esenciales podemos hacer la diferencia. Un granito de arena puede mostrar nuestra misericordia en el mundo”.​

Siete momentos, una misma súplica

Pasadas las seis de la tarde, subió a tarima la primera dama de la Nación, Ana Lucía Pineda, desde donde le habló al país: “Me dirijo a ustedes con un profundo dolor por lo sucedido el pasado 10 de agosto. Mi corazón está con las víctimas, sus familias y cada una de las personas que resultaron damnificadas. Pero junto a este dolor, me emociona la solidaridad de todos los colombianos”. Además, agradeció a cada donante, voluntario, empresa y organización que ha tendido su mano hacia los territorios afectados.​

Oración por Colombia

La primera dama de la Nación, Ana Lucía Pineda, compartió un mensaje de esperanza con el país y se comprometió a liderar la fase de reconstrucción de los territorios afectados. Crédito: Óscar Carrión.


Sus palabras quedaron resonando en la plaza pública como una promesa colectiva: “Colombia se une, Colombia se acompaña y Colombia se levanta. Que Dios nos guíe para seguir llevando luz, amor y esperanza a quienes más nos necesitan. Con el favor de Dios, y el de todos ustedes, saldremos adelante”, expresó. 

Tras este acto, inició el momento central de la jornada: la Oración en Siete Momentos, un ejercicio colectivo de más de cuarenta minutos en el que distintas voces —religiosas, institucionales y ciudadanas— se conectaron para elevar súplicas por Colombia. Cada intervención duró apenas cinco minutos, pero juntas construyeron un relato coral de esperanza: peticiones por los niños y jóvenes del país, por una Nación donde puedan crecer sin miedo; por la fuerza de quienes reconstruyen sus casas y sus vidas; por la sanación de quienes perdieron un abrazo que ya no volverá, o una voz que alguien quisiera volver a escuchar.

“Dios de misericordia, escucha el corazón de Colombia”, se repitió como estribillo entre los distintos momentos de oración, mientras miles de velas, algunas de papel y otras improvisadas con vasos de plástico, iluminaban los rostros de quienes se encontraban frente a la Catedral Primada y el Capitolio Nacional. En ese instante, la Plaza de Bolívar dejó de ser un escenario político para convertirse en un templo a cielo abierto.

Allí mismo, la ministra de Cultura, Paola Holguín, envió un mensaje de gratitud a quienes hicieron posible la jornada: “Un mensaje especial de agradecimiento a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, a Siam y a todos los compatriotas que acompañan la jornada de oración por las víctimas del terremoto. Este momento tan doloroso también ha mostrado lo mejor de la esencia de los colombianos: la solidaridad. Recordemos que vienen meses muy duros todavía, porque sigue la estabilización y la reconstrucción. Los colombianos ahora tenemos que estar unidos”. Sus palabras reafirmaron el compromiso del Ministerio con la memoria de los afectados y con el acompañamiento de largo aliento que exige una tragedia de esta magnitud.


Una Colombia donde quepamos todos

Ya entrada la noche, ministros, líderes religiosos de distintas confesiones, artistas y ciudadanos como Santiago, Andrés, Julieth y Claudia coincidieron, sin ponerse de acuerdo, en el mismo gesto: el de doblar rodilla ante el dolor ajeno y convertirlo, a través de la solidaridad, en un motivo de encuentro nacional.

Oración por Colombia

Andrés Mantilla envió un mensaje a todos los colombianos: unirse y construir el país juntos. Crédito: Andrés Piscov.


“Más allá de las diferencias políticas, más allá de las diferencias y las discrepancias culturales, nos une un sentimiento, que es el ser colombianos. Cada uno de nosotros necesitamos entender que en frente no tenemos un enemigo, que no tenemos a alguien con quien contender sino a alguien a quien tenderle la mano, para que entre todos podamos construir un país. Esa es mi invitación para Colombia”, concluyó Andrés. 


Colombia, un solo corazón

El camino hacia la reconstrucción de los territorios golpeados por el terremoto del 10 de agosto apenas comienza, y exigirá un compromiso absoluto y colectivo frente a la adversidad. Pero la Gran Velatón por Colombia dejó una idea sembrada en la Plaza de Bolívar: que la solidaridad es, quizás, el idioma que mejor hablan los colombianos cuando más se necesitan entre sí. Desde el Ministerio de Cultura, la invitación fue clara: honrar la memoria de las víctimas con respeto, y seguir construyendo, desde la cultura y la fe, una Nación donde quepan todos.

Oración por Colombia

La Plaza de Bolívar fue el epicentro de una petición colectiva: la sanación colectiva. Crédito: Óscar Carrión. 


Ese viernes 28 de agosto, a 2.700 metros más cerca de las estrellas, se encendió una luz en Bogotá —la de la unidad, la de la esperanza compartida—. Porque, como se repitió una y otra vez entre cantos, oraciones y abrazos, “mañana será mejor que ayer, y a Colombia la reconstruimos entre todos”.​

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