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Yannai Kadamani: trayectoria, formación y visión al frente del Ministerio de las Culturas

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Yannai Kadamani Fonrodona no llegó al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes desde la política tradicional. Llegó desde los territorios, desde las comunidades indígenas del Putumayo, desde las salas de ensayo, desde las aulas universitarias y desde los procesos culturales de base que durante años construyeron, en silencio, el tejido social de Colombia. Su nombramiento como ministra el 6 de febrero de 2025, y su posesión formal el 27 de febrero de ese mismo año en el Teatro Colón de Bogotá, marcaron el inicio de una gestión que hoy puede leerse en cifras concretas, en leyes sancionadas y en cientos de municipios del país donde la cultura dejó de ser un privilegio.


Una artista formada en las raíces

Nacida en Bogotá el 18 de febrero de 1993, Kadamani Fonrodona es maestra en Artes Escénicas egresada de la Academia Superior de Artes de Bogotá de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y tiene una Maestría en Formación Dancística de la Universidad Nacional de Costa Rica. Su formación no se quedó en el aula: desde 2014 ha participado en la formulación, implementación y gestión de proyectos culturales en Colombia y en escenarios internacionales, con énfasis en memoria, tradición, gobernanza cultural y fortalecimiento del tejido social.

Antes de asumir el ministerio, recorrió un camino institucional que la llevó desde la coordinación del Cabildo Kamentsa Biya Sibundoy entre 2018 y 2019, hasta la gestión cultural con comunidades indígenas nacionales, pasando por la codirección del colectivo artístico V Perros y la articulación de procesos de investigación intercultural. Fue asesora y posteriormente coordinadora del Grupo de Danza del Ministerio de las Culturas, y ejerció como viceministra de las Artes y la Economía Cultural y Creativa desde octubre de 2024 hasta su nombramiento como titular de la cartera. Desde ese cargo lideró el programa Sonidos para la Construcción de Paz, semilla de lo que más adelante se convertiría en una de las iniciativas más ambiciosas de educación artística en la historia del país.


Artes para la paz, una gestión construida desde el territorio

El resultado más visible de esa apuesta es el programa Artes para la Paz, lanzado formalmente en agosto de 2025. Artes para la Paz es la apuesta cultural más ambiciosa del Gobierno de Colombia. Comprende un gran ecosistema cultural que lleva la educación artística a los establecimientos educativos, escuelas de formación, procesos organizativos comunitarios, centros penitenciarios, casas de acogida de niños, jóvenes y adultos y organizaciones culturales profesionales para garantizar que el arte y la cultura sean un derecho fundamental para todas y todos, y no un privilegio reservado a unos pocos.

Resultado de esta iniciativa: Las artes con perspectiva de paz ya llegaron a más de 800 mil niños, niñas, adolescentes y jóvenes en 1 de cada 3 colegios del país, con presencia en dos de cada tres municipios. 

Artes para la Paz es también el motor del SINEFAC (Sistema Nacional de Educación y Formación Artística y Cultural para la Convivencia y la Paz), creado por la Ley 2294 de 2023 y reglamentado mediante el Decreto 458 de 2024. Este marco legal le otorga respaldo institucional y garantiza su continuidad como política pública.


Legislación que transforma

La gestión de Kadamani también ha dejado huella en el marco normativo. En 2025 fue sancionada la Ley Artes al Aula, que garantiza la permanencia de la formación artística y cultural en el sistema educativo formal de Colombia. En abril de 2026, la plenaria de la Cámara de Representantes aprobó por unanimidad en segundo debate el Proyecto de Fortalecimiento a la Ley General de Cultura (Proyecto de Ley 630 de 2025 Cámara), que actualiza la Ley 397 de 1997 tras casi tres décadas sin revisión. Este proyecto es resultado de un proceso participativo que reunió a más de 7.000 personas en 17 encuentros regionales. La reforma comprende el crecimiento de la diversidad cultural y contempla las expresiones emergentes: artes vivas, cultura viva comunitaria, arte callejero y digital, turismo cultural y etnoturismo, periodismo comunitario y comunicación étnica, entre otros.

En paralelo, el Ministerio adoptó el Plan Nacional de Cultura 2024–2038, que incorpora por primera vez capítulos étnicos construidos mediante procesos de consulta previa, libre e informada con pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y el pueblo Rrom. El capítulo correspondiente al pueblo Rrom ya fue publicado, el de pueblos indígenas se encuentra próximo a publicarse y el de comunidades afrodescendientes avanza en su proceso de consulta previa 


Patrimonio, memoria y proyección internacional

Bajo el liderazgo de Kadamani, el Ministerio también ha avanzado en la recuperación del Hospital San Juan de Dios, declarado Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional. En octubre de 2025, el Gobierno aprobó el CONPES 4162, que declara la recuperación del San Juan de Dios como proyecto de importancia estratégica para el país con financiación asegurada hasta 2034 y una inversión total de 1,67 billones de pesos.

En el frente del patrimonio sumergido, el Ministerio y el ICANH presentaron en noviembre de 2025 los primeros cinco objetos arqueológicos recuperados del Galeón San José, el naufragio del siglo XVIII que representa uno de los hallazgos patrimoniales más importantes de América Latina. 

En mayo de 2026, Colombia fue sede del Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz, convocado por el Ministerio con el apoyo de la OEI, la UNESCO, la SEGIB y el CAF. El encuentro reunió a representantes de 19 países para construir una hoja de ruta común en materia de educación artística y construcción de ciudadanía, y dio origen a la Red Iberoamericana de Educación Artística y Cultural (RedArtes), una plataforma de cooperación regional orientada al intercambio de conocimientos, el fortalecimiento de capacidades y la articulación de políticas públicas en este campo. 

Yannai Kadamani llegó al Ministerio con una convicción que ha guiado cada decisión de su gestión: el desarrollo de Colombia no es solo material y estructural. También pasa por un desarrollo social y cultural. Esa convicción, respaldada hoy por cifras, leyes y territorios alcanzados, define el perfil de una ministra que encontró en la cultura la herramienta más poderosa para construir paz.