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 La gestión del riesgo de desastres

 
 
 
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La gestión del riesgo se define como "… un proceso social complejo cuyo fin último es la reducción o la previsión y control permanente del riesgo de desastre en la sociedad, en consonancia con, e integrada al logro de pautas de desarrollo humano, económico, ambiental y territorial sostenibles. En principio, admite distintos niveles de intervención que van desde lo global integral, lo sectorial y lo macro territorial hasta lo local, lo comunitario y lo familiar. Además, requiere de la existencia de sistemas o estructuras organizacionales e institucionales que representan estos niveles y que reúnen bajo modalidades de coordinación establecidas y con roles diferenciados acordados, aquellas instancias colectivas de representación social de los diferentes actores e intereses que juegan un papel en la construcción de riesgo y en su reducción, previsión y control". (Lavell, 2003).

La gestión del riesgo permite obtener una visión integrada de los posibles daños y pérdidas que se pueden presentar en los bienes culturales y proporciona herramientas para establecer prioridades y diseñar estrategias de protección, conservación, cuidado y preservación del patrimonio y la infraestructura cultural. De acuerdo con la ley 1523 de 2012 "Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres",  el proceso de la gestión del riesgo se divide en tres momentos fundamentales, que conforman las acciones que se planean e implementan a nivel territorial: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de desastres.


1. Conocimiento del Riesgo

Conocer los riesgos a los que está expuesto un territorio determinado permite establecer qué tan vulnerables pueden ser los bienes que hacen parte del patrimonio material y la infraestructura cultural ante un posible desastre. El conocimiento del riesgo posibilita tomar decisiones que generen intervenciones decisivas para el futuro de una población. Para empezar, es necesario saber cuáles son los principales factores que generan riesgos.

 

  • ¿Qué es el riesgo de desastre?

Corresponde a los daños o pérdidas potenciales que pueden presentarse debido a los eventos físicos peligrosos de origen natural, socio-natural, tecnológico, biosanitario o humano. Dichos daños no solo dependen de estos posibles eventos sino también de la vulnerabilidad de los elementos expuestos. Por consiguiente, el riesgo de desastre se deriva de la combinación de la amenaza y la vulnerabilidad.

 

  • ¿Qué es una amenaza?

Tal como lo define al Ley 1523 de 2012, una amenaza es el "peligro latente de que un evento físico de origen natural, o causado o inducido por la acción humana de manera accidental, se presente con una gravedad suficiente como para causar pérdida de vidas, lesiones u otros impactos en la salud, así como también daños y pérdidas en los bienes, la infraestructura, los medios de sustento, la prestación de servicios y los recursos ambientales."

Los fenómenos amenazantes se pueden clasificar según su origen. Esta clasificación ayuda a establecer las causas de la amenaza. (Vargas, 2010, p.20).

 

  • ¿Qué es vulnerabilidad?

La vulnerabilidad revela la susceptibilidad de una comunidad de verse afectada de modo adverso por eventos peligrosos que pueden tener origen en factores de índole física, económica, social, ambiental o institucional.

La vulnerabilidad depende de diversos factores interrelacionados, propios del territorio y su proceso de desarrollo (Vargas, 2010: 22).

 

2. Reducción del riesgo

La reducción del riesgo es el componente de la gestión del riesgo compuesto por la intervención dirigida a modificar o disminuir las condiciones de riesgo existentes, es decir, a mitigar el riesgo y a evitar la aparición de nuevos riesgos en el territorio.

Las medidas de mitigación y prevención se adoptan con antelación para reducir la amenaza y la exposición al riesgo, para así disminuir la vulnerabilidad de las personas, los medios de subsistencia, los bienes, la infraestructura y los recursos ambientales, y evitar o minimizar los daños y pérdidas en caso de que se produzcan los eventos físicos peligrosos. La reducción del riesgo está compuesta por la intervención correctiva del riesgo existente, la intervención prospectiva de nuevo riesgo y la protección financiera, mediante la creación de fondos económicos para suplir el gasto de reconstrucción post-desastre.

En todos los territorios, independientemente de dónde se encuentren ubicados los bienes, se presentan condiciones de riesgo que deben ser definidas a partir de la identificación de amenazas y puntos vulnerables, con el fin de hacer que el proceso de reducción sea más efectivo. Una vez los riesgos son identificados, es necesario formular actividades orientadas a mitigar, prevenir y gestionar el riesgo con las medidas técnicas, administrativas y financieras correspondientes.

La premisa fundamental para la reducción del riesgo es "no espere el daño: prevéngalo." Para realizar acciones efectivas de reducción del riesgo es necesario reservar anualmente recursos en el plan de inversión del inmueble.

La primera y principal medida para proteger los objetos patrimoniales es la identificación completa de la colección o fondo, sea por medio del inventario o del levantamiento de listas preliminares que permitan determinar su ubicación en el espacio, para establecer las medidas o acciones para reducir el riesgo, actuar en caso de emergencia o recuperase de los daños ocurridos.

 

3. Manejo de desastres

El manejo de desastres es el proceso de la gestión del riesgo compuesto por la preparación para responder ante emergencias, la preparación para la recuperación (entiéndase rehabilitación y recuperación) posterior al desastre, la ejecución de dicha respuesta y la ejecución de la respectiva recuperación.

Una emergencia es la situación caracterizada por la interrupción súbita o la alteración intensa o grave de las condiciones normales de funcionamiento u operación de una comunidad, causada por un evento adverso o por la inminencia del mismo, que obliga a una reacción inmediata y que requiere la respuesta de las instituciones del Estado, los medios de comunicación y la comunidad en general.

 

  • Recomendaciones básicas para el manejo de una emergencia

La prioridad en cualquier desastre es la seguridad humana. Salvar las colecciones u objetos que se encuentran en los inmuebles o los inmuebles mismos nunca justifica poner en peligro la vida de las personas.

En un acontecimiento de envergadura, los bomberos, la Defensa Civil u otros profesionales pueden restringir el acceso a los edificios hasta que puedan ser evaluados en su totalidad. Una vez atendidas las preocupaciones de seguridad, la próxima consideración serán los registros y equipos utilizados en la operación del inmueble (Borrego et al., 2009). Es importante establecer prioridades de rescate e identificar los bienes muebles más importantes, de acuerdo con su valoración, antigüedad, materialidad, entre otros factores, lo cual ayudará a dar forma a los protocolos de atención de emergencias.

Cuando existe información digital de los objetos que hacen parte de una colección es importante que se guarde una copia digital en un sitio diferente al inmueble, con el fin de que la información se encuentre disponible en caso de desastre.

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