Laguna libros, una editorial independiente en la Feria de Frankfurt
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2015-10-15

Laguna libros, una editorial independiente en la Feria de Frankfurt

 
Felipe González, editorial Laguna Libros
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Con anterioridad a su participación en la Feria del Libro de Frankfurt, Felipe González, Editor de Laguna libros, habló sobre la importancia de asistir al que es considerado como el evento más importante del mundo editorial que inició este miércoles.

​Felipe González, responsable de la editorial independiente Laguna Libros, se refirió a algunos aspectos de su oficio y a su participación en ferias del prestigio, como las de Guadalajara o la de Frankfurt, en la cual vuelve a participar este año. Esta editorial fue ganadora de la Convocatoria Nacional de Estímulos 2013, para la edición de novela gráfica o libro álbum.

Para el editor resulta importante el apoyo que otorga el Ministerio de Cultura para la participación del país en diversos tipos de ferias alrededor del libro y la promoción de la lectura, en la medida que se trata de una serie de espacios concebidos para que los lectores tengan acceso a una oferta actualizada y que para el caso de ferias como Frankfurt, permite dar a conocer autores colombianos en el contexto literario internacional.

“Hace tres años comenzamos a ir a ferias internacionales –tres veces a Guadalajara y una a Frankfurt, experiencias que repetimos este año-, la negociación de los derechos en este tipo de escenarios era algo que desconocíamos prácticamente por completo”, destaca el Editor.

“Laguna Libros existe hace ocho años y los primeros cuatro solo publicamos libros de arte; cuando salió Emma Reyes, dedicado a esta artista colombiana, estábamos dando un giro editorial para comenzar a publicar literatura y acabábamos de publicar tres libros de ciencia ficción colombiana que se habían editado en las décadas de los veintes y los treintas. Y este libro que es de no ficción estaba en esa frontera”, recuerda el editor, para quien la obra resultó esencial en el nuevo camino por el que buscaba abrirse paso la editorial.

“No es un libro sobre arte, pero es la infancia de una artista, y leerlo en esa clave resulta interesante, porque si bien nunca se hace mención a su obra hay una cantidad de elementos que permiten entender su proceso de formación”, destaca González para luego hacer énfasis en el hecho de que algunas de las pinceladas de la artista remiten al oficio del bordado que llegó a realizar Emma Reyes en su infancia.

 
Frankfurt y Emma Reyes
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¿Cómo ha sido la experiencia de hacer parte de una feria como la de Frankfurt?
El primer año en Guadalajara estuve conociendo e hice algunos contactos, pero me pareció algo difícil continuar solo, y desde hace dos años hicimos una alianza con una agencia literaria en Barcelona –Casanovas & Linch-, que nos trajo cosas muy buenas porque el libro de Emma Reyes ya está negociado en 17 territorios y 15 lenguas.  Se ha publicado la edición española, con Libros del asteroide; la edición mexicana, con Editorial Almadía; y la edición italiana, con Edizioni Sur. Ha salido también en Israel con la Editorial Zikit y la verdad va muy bien, tanto que en España e Israel ya lo han reimpreso, y la expectativa es muy similar en los otros países donde se va a publicar.

¿Quién fue Emma Reyes?
Emma Reyes fue una artista colombiana que murió en el 2003; ella salió muy joven de Colombia y vivió en muchos países: Argentina, Uruguay, Francia, Italia, Israel, Estados Unidos y México, para finalmente establecerse en Francia desde finales de los 50 hasta su muerte. Ella dejó un libro conformado por unas cartas que le envió al historiador Germán Arciniegas, de quien era muy amiga, y en las que cuenta toda su infancia que nosotros coeditamos junto con la Fundación Arte Vivo Otero Herrera; resultado de ello es el libro Memoria por correspondencia, integrado por un total de 23 cartas escritas entre 1969 y 1997 que sin embargo tienen una secuencia muy clara. Esta Fundación que cuenta con una colección de arte latinoamericano y tiene su sede en Cali y Málaga (España) encontró esta serie de manuscritos que hacían parte del archivo de la familia Arciniegas, y pese a que en algún momento trató de publicarlas no fue posible hasta que sacamos esta edición.

¿A qué atribuye el éxito de estas “memorias por correspondencia”?
Se trata de unos textos muy conmovedores y aunque nadie tiene la fórmula para el éxito -nosotros en la editorial esperamos que a todos los libros les vaya bien-, en este caso felizmente lo logramos gracias a un libro que logra equilibrar la narración de una infancia muy trágica y la honestidad de una voz que logra conducir al lector hasta el final del libro. Emma Reyes hizo un ejercicio muy interesante a través del cual recordaba una infancia muy dura y rodeada de episodios trágicos, preservando la mirada de la niña que fue. Esto le permitió establecer una distancia a través de una voz muy inocente que evita hacer juicios sobre lo que ocurre.

¿Cuál fue su primera impresión como editor?
Este fue uno de los libros para los que tuvimos una respuesta más rápida; en ese momento Emma Reyes era una artista poco conocida no obstante a estar relacionada con muchos de los artistas que estuvieron radicados en París durante las décadas de los setentas y los ochentas, porque además ella fue como una madrina para muchos de ellos; Luis Caballero, por ejemplo, le hizo un cuadro que creo es uno de los pocos retratos femenino en toda su obra. En las librerías nos había ido muy bien con los libros de ciencia ficción, y cuando llegamos con Emma Reyes y las cartas de una artista que nadie conocía muchos libreros desconfiaron, pero después de leerlo se dieron cuenta de lo interesante que era el proyecto.

¿Conocía algo de Emma Reyes antes de leer sus cartas?
Yo algo había leído sobre ella, porque un par de semanas de que Camilo Otero llegara a nuestra oficina, había trabajado con un grupo de investigación en la curaduría de las salas de la exposición permanente del museo La tertulia de Cali, donde se encuentran muchas de las obras de Emma Reyes.

¿Qué los llevó a tomar la decisión de comenzar a editar textos literarios?
Cuando nosotros comenzamos con la editorial éramos tres socios y queríamos empezar a publicar libros de arte. En ese momento, cuando uno buscaba un libro de arte, sólo encontraba objetos de lujo o de carácter académico y nosotros estábamos interesados en otro tipo de libro que pudiera darle mayor circulación a la obra del artista. Aunque hoy hay una oferta mucho más grande, el mercado sigue siendo reducido. Así es que hace cuatro años, al participar en nuestra primera Feria del Libro de Bogotá concluimos que si bien íbamos por buen camino también sería muy difícil mantenernos si nos empeñábamos en mantener una sola línea dedicada al arte, y decidimos incursionar en el campo literario.

Imagino que no debió ser una decisión fácil de tomar…
Publicar libros de arte nunca fue muy sostenible y durante esos primeros tres años hicimos muchos servicios editoriales para mantener el sello, porque además, si lo veo de manera retrospectiva considero que laguna es un modelo de laboratorio editorial, producto de una “ignorancia productiva”. Uno debe tratar de controlar la mayor cantidad de variables posible, pero el desconocimiento de algunas otras no puede ser un obstáculo; esa es una de las misiones de las editoriales independientes: proponer cosas con las que el mismo editor se sorprenda.

¿Tuvo algún referente en el campo de la industria editorial?
Desde el punto de vista de la edición colombiana, me llama mucho la atención el caso de Gonzalo Canal Ramírez y la Editorial Antares -el edificio donde alguna vez funcionó su imprenta existió hasta hace poco en el Bosque Izquierdo-; se trataba de un editor que además escribió mucho; por ejemplo el 9 de abril él estaba con un diplomático peruano en el Hotel Continental y tras volver a su casa comenzó a transcribir algunos apartes de lo que trasmitía la radio. Creo que una semana después publicó lo que sería el primer libro sobre El Bogotazo. Otro proyecto editorial que me encanta es una colección que se hizo desde el sector público: la biblioteca básica colombiana de COLCULTURA, a cargo de Juan Gustavo Cobo Borda en la década de los setentas.


Texto y foto
Juan Carlos Millán Guzmán
Dirección de Artes,
Ministerio de Cultura
Tel. 3424100   Ext. 1504
jmillan@mincultura.gov.co
Cel. 311 878 67 43

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