Las lecturas que se siembran en Marsella, Risaralda
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2016-02-09

Las lecturas que se siembran en Marsella, Risaralda

 
 
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El diario 'El Tiempo' publicó la historia de la biblioteca pública León de Greiff de Marsella, Risaralda, seleccionada recientemente para hacer parte de la segunda fase del Proyecto Uso y Apropiación de las TIC.

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Por Beltrán, una vereda de Marsella (Risaralda), pasa el río Cauca. Y durante muchos años y por los distintos conflictos armados del país, incluido el narcotráfico, aparecían flotando los muertos, que los lugareños muchas veces rescataron y enterraron sin saber quiénes eran.

Eso era lo que veían los niños en su río y se lo contaron a la bibliotecóloga Adriana María Grisales Franco, cuando llegó, hace algunos años, a este paraje, que queda a una hora y 15 minutos de Marsella, dentro de un programa llamado Sembrando lecturas, la biblioteca del campo.

Ella, entonces, les mostró libros y les leyó historias, y empezó un trabajo que con el paso de los años se ha ido afianzando no solo en Beltrán sino en otras nueve veredas de Marsella, un bello municipio de Risaralda con una arquitectura cafetera y respetuosa del cuidado de este paisaje, que es Patrimonio de la Humanidad.

Grisales llegó hace 18 años a la biblioteca de Marsella, gracias a un convenio entre Comfamiliar Risaralda, la alcaldía y la casa de la cultura local, “pero en el 2009 me puse a revisar y me encontré que realmente estaba ahí pero que no existía dentro del organigrama municipal y era imposible aspirar a ayudas del Ministerio de Cultura. Entonces, se logró el acuerdo del Concejo y la historia cambió”, cuenta.

El primer logro fue recibir una dotación de 2.650 títulos “que fue como un renacer, porque los libros que teníamos se habían recogido en una marcha muchos años atrás. Los niños y adultos abrían los ojos con emoción”, sigue.

La insistencia de Grisales, presentando proyectos al Ministerio de Cultura y preparándose cada día más para que su trabajo rindiera más frutos, llevó a esta mujer nacida en Medellín a recibir, además de libros, tabletas y cámaras para su trabajo, en el marco del Plan Nacional de Lectura y Escritura ‘Leer es mi cuento’, que el Ministerio de Cultura implementa en la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y también el proyecto Uso y apropiación de TIC con recursos de la Fundación Bill & Melinda Gates.

El espectro se amplió y aunque hay problemas con la conexión a internet, en las tabletas lleva libros, juegos y películas, y especialmente en Beltrán han recibido estos complementos con alegría.

“Ha sido como abrirles muchas puertas, pues se trata de una zona alejada y muy pobre, donde se vive de la pesca y donde los niños no tienen mucho futuro”, cuenta.

“Pero es bonito mostrarles que hay otros grandes ríos en el mundo. Y también tratar el tema de la muerte desde la literatura, y contarles que aunque por Beltrán no volvió a pasar el tren, el mundo está lleno de trenes”, sigue.

Así han crecido jóvenes como Wilson, quien desde hace varios años registra en cámara el testimonio de cada visita. “Él dice que quiere ser vaquero y fotógrafo”, cuenta Grisales.

En Beltrán, además, los libros y la tecnología han logrado unir a las generaciones. “Los niños les enseñan a los papás y a los abuelos cómo usar las tabletas y hay un intercambio de saberes”.

Y también unión. “Cuando presentamos películas, preparamos chocolate y lo tomamos con pan. Y luego, al terminar la cinta, uno ve que los papás cogen a los niños de las manos, prenden sus linternas y se van para sus casas, loma arriba. Van con el corazón contento y han aprendido un poco más”, agrega.​


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