14 de noviembre de 2012
Por: Camilo Gómez Gaviria
Las estatuas de la cultura de San Agustín fueron vistas por viajeros desde mediados del siglo XVIII, —como el misionero Fray Juan de Santa Gertrudis— y sufrieron en distintas épocas los embates de los guaqueros. Fueron descritas por Agustín Codazzi en la Comisión Corográfica a mediados del siglo XIX y dibujadas en esa misma expedición por Manuel María Paz. Sin embargo, hubo que esperar hasta el siglo XX y la llegada, en 1913, del etnólogo y arqueólogo alemán, Konrad Theodor Preuss, para que se realizaran las primeras excavaciones científicas en la zona. “Preuss es uno de los grandes pioneros de la etnología americanista y de Alemania. Hoy en día ya podemos decir eso. Trascendió su obra, y cien años después estamos hablando de ella”, dice el profesor Héctor Llanos, experto en la Cultura de San Agustín, sobre este ilustre precursor de la etnología y la arqueología en Colombia, quien excavó y estudió las estatuas a finales de 1913 y comienzos de 1914.
Preuss nació en 1869 en Prusia Oriental y estudió en la universidad de Königsberg (hoy Kaliningrado) antes de mudarse a Berlín, donde continuó sus estudios. Ingresó a trabajar en el Museo Etnológico de Berlín (Königliches Museum für Völkerkunde) en 1895. En 1905 viajó a México, a estudiar los mitos de las culturas indígenas. “A él le interesaban los mitos vivos para interpretar el pasado arqueológico” dice el profesor Llanos. “Esa simbología, esas cosmovisiones, esos pensamientos que a veces se llaman mito-poéticos, o míticos, o mitológicos”. En México, donde permaneció hasta 1907, Preuss fue uno de los primeros en realizar grabaciones en lenguas autóctonas de ese país, las cuales aprendió, para traducirlas al alemán.
Luego de un período en Alemania, Preuss viajó a Colombia en 1913, a los 44 años de edad, y permaneció en el país hasta 1919 mientras Europa sucumbía a la Primera Guerra Mundial. En ese entonces, era toda una odisea viajar desde la Costa Caribe hasta San Agustín. Un viajero de la época debía remontar el curso del Magdalena en lentos vapores de rueda trasera, desde Barranquilla hasta Girardot, —incluyendo un recorrido en ferrocarril de La Dorada a Beltrán debido a la interrupción de la vía fluvial por los raudales de Honda— continuar de Girardot a Purificación en buques de poco calado, y de ahí en adelante, a lomo de mula hasta San Agustín. Además de ser el primer estudioso en realizar excavaciones arqueológicas en las inmediaciones de esta población, tomó un gran número de fotografías de las estatuas, así como moldes de las mismas. Más aún, permaneció casi seis años en Colombia recopilando y estudiando cantos y mitos de los indígenas Huitotos del Amazonas y de los Kágaba, hoy conocidos como Kogi, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Parte del misterio de las estatuas, proviene de haber sido talladas por una cultura que no era la que vivía en la región cuando llegaron los conquistadores. Los indígenas que éstos encontraron, fueron los Yalcones, quienes opusieron fuerte resistencia, como queda constatado en la historia de la cacica La Gaitana. No existe mención de las estatuas por parte de los conquistadores.
“Es una ironía que una cultura prehispánica se llame con el nombre de San Agustín de Hipona, el gran padre de la iglesia del siglo IV” dice Llanos. El nombre proviene del asentamiento creado por padres agustinos provenientes de Popayán, quienes fundaron un templo doctrinero en la zona para convertir al catolicismo a la población indígena. De ahí surgió un caserío que luego se convirtió en el pueblo de San Agustín, con lo que surgió el nombre de esta cultura megalítica.
La exposición organizada por Preuss en la primavera de 1923, en el patio del antiguo Museo de Artes y Oficios de Berlín, causaría gran impresión en Alemania, teniendo un éxito mayor al esperado en una época signada por los desastres de la hiperinflación de la República de Weimar. “Los momentos entonces eran difíciles, y no creí que por mis queridos gigantes del interior de Colombia se interesara más que un grupo muy reducido de especialistas”, escribió el arqueólogo en el prefacio de su obra de 1929, Arte monumental prehistórico, la cual fue traducida al español en 1931, y en la que describe sus hallazgos en los alrededores de San Agustín. De hecho, tal fue el grado de fascinación por los yesos de los moldes que realizó de las estatuas —así como algunas piezas originales que logró transportar— que éstas salieron en la prensa dentro y fuera de Alemania, siendo comparadas con los célebres tesoros de la tumba de Tutankamón —uno de los descubrimientos arqueológicos más reconocidos del siglo XX— los cuales habían sido hallados un año atrás por el egiptólogo Howard Carter.
No es mucho lo que conocemos sobre la personalidad de Preuss fuera de lo que se vislumbra de ésta en las obras científicas que publicó. Por ejemplo, en el prefacio de Arte monumental prehistórico, el científico menciona un artículo publicado en el periódico El Tiempo, el 14 de agosto de 1927, por Enrique Naranjo M., quien lo conoció personalmente en 1919. Naranjo recuerda que en la conversación que sostuvieron, “el sabio teutón, hombre de una modestia y austeridad incomparables” le dijo que “la vida de un hombre es muy corta y uno no es más que un eslabón en esta larga cadena de las investigaciones”. Una forma lúcida de ver su labor científica y que hace evidente en el primer capítulo de Arte monumental prehistórico, donde menciona a Codazzi como el más importante de sus antecesores y asegura que “todo nuevo investigador de San Agustín debe ir a buscar en él la base del trabajo que va a emprender”.
La historia de San Agustín en el siglo XX, se entremezclaría posteriormente con la de la protección del patrimonio. “En el gobierno de Olaya Herrera se saca la primera ley declarando monumento nacional, y que está prohibido exportar y saquear las ruinas de San Agustín. San Agustín es pionero en la legislación de la protección del patrimonio arqueológico de Colombia”, dice el profesor Llanos. Así, el gobierno crea el parque, a donde más tarde, en la década de los cuarenta, llegaría Luis Duque Gómez, uno de los arqueólogos que mayor impronta dejó en San Agustín, con una labor de varias décadas. “No es el fundador, pero sí el que lo construyó”.
En el 2013 el ICANH planea diversos eventos para celebrar el centenario. Entre estos se encuentran: la reimpresión de la obra de Preuss; inversiones en la infraestructura de la casa-museo “Luis Duque Gómez” de San Agustín y en el Alto de los Ídolos; un programa científico y cultural con universidades, la gobernación, el municipio y representaciones diplomáticas; un concierto de música barroca en el Alto del Lavapatas, y una gran exposición en el Museo Nacional de Colombia, entre otras actividades.
“San Agustín, el pueblo, existe por la importancia de la Cultura de San Agustín, de las estatuas. Si no, nadie sabría donde queda, o sabrían muy pocas personas” dice Llanos. “Lo fundamental es que los colombianos tomen consciencia de que eso es valioso. Porque si no, ¿quién lo protege?”
Camilo Gómez Gaviria
Grupo de Divulgación y Prensa
Ministerio de Cultura
Tel. (571) 3424100 ext. 1261
cgomezg@mincultura.gov.co