El creador ancestral de la gente, el dios ancestral, él sabía lo que hacía; para él no era bueno que todos hablaran una sola lengua; la lengua que habían hablado (cambió en) otra lengua, otra de otro grupo, otra suya (para cada grupo fue otra lengua); hablaron de otro grupo, otra suya, de otro grupo, otra suya (cada grupo habló su propia lengua).
Él, nuestro padre ancestral, el omnisciente ancestral, él supo obrar bien; desde el principio él habló este pisamira, ese..., todas (las lenguas) él habló.
María Stella González de Pérez (dirección editorial): Lenguas indígenas de Colombia. Una visión descriptiva. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 2000, pp. 389-390.